Digámosle al tiempo que más despacio, que se sientan los segundos, los minutos, las horas, los días, los años y hagamos de cada momento uno nuestro, que la soledad sea mía, que la compañía la valoremos, que la vida sea algo que volveríamos a repetir porque hicimos parte de ella, hagamos parte de sus relatos y en cada fotografía mostremos nuestra realidad, esa verdad que muchas veces nuestra sonrisa finge y nuestros ojos delatan; no pase por desapercibido ante nuestros ojos la verdadera razón por la cual estamos aquí.
No sé que acabó sucediendo, jugamos a ser humanos cada día cuando ya no queremos serlo, ¿qué es de la vida cuando te rindes? Se resiste y somos un sobreviviente más el cual desea morir a todo, al querer y ser querido, al arte, a respirar, se muere a la vida…