Al escuchar el término ‘Orquesta Sinfónica’, la primera imagen que suele venirse a la cabeza es la música clásica, ese género de tradición europea occidental que por años ha sido sinónimo de refinamiento, de melodías tranquilas y apacibles, o inclusive enérgicas y llenas de ritmo, pero con un tinte majestuoso o solemne, todo esto interpretado por los instrumentos de cuerda, la percusión o los vientos, han sido siempre un símbolo del garbo y la elegancia que caracteriza a esta música también etiquetada como culta o de academia.
Pero Arturo Márquez va mucho más allá; es un melómano de primera, nacido en la Villa de Álamos, al norte de México, es reconocido alrededor del mundo por ser uno de los compositores más versátiles que utiliza formas y estilos musicales mexicanos incorporándolos en sus obras sinfónicas.

Pese a haber comenzado con la música en un entorno popular y tradicional en su país, su formación musical estuvo marcada por la academia, por el género clásico, en especial la corriente contemporánea europea, no obstante llega un momento en la vida del compositor en el que esas raíces populares y su pasado en la música tradicional de su país, renacen y generan en él una necesidad de fusionar ambas tradiciones, todo su recorrido por las obras hechas en la academia o compuestas simplemente para las grandes orquestas sinfónicas junto con sus raíces populares, marcando una ruptura en lo que se venía haciendo “tradicionalmente” en estas melodías “cultas”, punto que fue ciertamente un riesgo para él, debido a que no era muy bien visto, ya que la élite de la música académica de la época creía que este nuevo estilo regresaba al pasado de la época nacionalista.
Arturo, conversó y afirmó en la entrevista la cual tuvimos el placer de realizarle que:
“La música si no tiene baile, no es mía”
La salsa, el son cubano y la cumbia fueron adoptados en México de diferentes maneras y aún más en el compositor que quería involucrar sus raíces en cada composición que desempeñara, creando una manera distinta de escuchar y disfrutar la música de orquesta sin dejar atrás la esencia de la misma.
A continuación puede escuchar a Márquez en una pequeña entrevista de como su música se incorporó en sus obras pese a la época.
Con más de 30 años de carrera, el compositor busca que la orquesta sinfónica pueda interpretar tan bien un “danzón” como lo haría con una sinfonía de Beethoven , recalcando como lo dice en la entrevista que no se olviden de la espontaneidad lo cual hace parte de la esencia, para así lograr seres auténticos dentro y fuera de un escenario.
Para finalizar, el siguiente vídeo fue grabado por el equipo Chorro de Letras, el martes 4 de septiembre en el Teatro Colón en la ciudad de Bogotá, presentando una de sus composiciones sin decir que la más reconocida alrededor del mundo “El Danzon 2”.